juzgaría acertadísimo (aunque no sé si a vosotras os parecerá lo que a mí) el que, como muchos antes de nosotras han hecho, saliésemos de esta tierra, y rehuyendo como la muerte los deshonestos ejemplos ajenos, vayamos a residir honradamente en las quintas campesinas que todas poseemos en abundancia, para entregarnos allí a todas las fiestas, regocijos y placeres de que podamos gozar sin traspasar los límites de la razón.