El Tecnológico de Monterrey presenta orgulloso, en esta antología digital, los textos ganadores de su XXXIII Concurso nacional de creación literaria.
Cómo se me hubiera ocurrido a mí escribir ¿Por qué escribes si eres ingeniera? Mi amigo esgrime la interrogante con tal naturalidad como a quien se le pregunta: ¿Te gusta el apio? ¿Cómo no se me hubiera ocurrido escribir si no supiera la historia de las mujeres de mi familia o las imposiciones que han existido a lo largo de mis veintitantos años? ¿Cómo no se me hubiera ocurrido escribir si mi cuerpo no sintiera? ¿Cómo no se me habría ocurrido a mí escribir si no hubiera leído a otras escritoras? Escribo porque es mi forma de pararme frente al mundo y decir esta soy yo, esta es mi voz, esto es lo que quiero decir, esto es lo que pienso. Escribo porque es mi forma de enunciar y enfrentar la realidad en la que vivo y que la mayor parte del tiempo— no puedo cambiar. Escribo porque también es mi proceso de entender y ordenar mis pensamientos en casi todos los ámbitos de mi vida, como el ser ingeniera, por ejemplo.
El ejercicio de las letras tiene suma importancia en la vida de las personas, incluso si no nos dedicamos a este oficio de manera formal. Es decir, escribimos sobre lo cotidiano, sobre lo que vemos, sobre la enfermedad, sobre el miedo cuando caminamos en una calle oscura, sobre la cena de esta noche, cómo es la casa de nuestros amigos, y puede ser tan amplio como escribir sobre las preocupaciones ante la situación política de un país o la denuncia desde lugares recónditos del mundo. Escribimos para comunicarnos. Escribimos desde nuestra corporalidad, nuestra experiencia, nuestra preocupación, nuestra voz.
Fragmento tomado del libro.