Encerrado, indefenso entre las máquinas, el héroe comprende que su miedo es miedo de morir.
Para ocultarlo, para no dar una impresión de debilidad, pregunta con voz agria si hay progresos desde la última vez, algún método de rejuvenecimiento, más posibilidades de prótesis o trasplantes.
Nada nuevo, le dice el robot, y se disculpa. ¿Querrá volver a dormir