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  • la Monse que leemembuat kutipan6 tahun yang lalu
    Adoro los silencios incómodos, ¿usted no, doctor? Todo lo que implican. Llenan el vacío con la fuerza de las palabras no dichas. Porque lo que no se dice a veces es más inquietante
  • galvanbrissamembuat kutipan6 tahun yang lalu
    Encontrarnos, después de la lucha y la soledad, constituyó la mayor alegría de nuestra vida. Ya solo quedábamos los dos
  • Rocío Toledomembuat kutipan4 tahun yang lalu
    La cocina estaba separada del mundo por un muro invisible de tristeza, por un compás de espera.
  • bonjourmipikikamembuat kutipan2 tahun yang lalu
    Todo se olvida, ¿verdad, Nachita?, pero se olvida solo por un tiempo
  • Carlos González Muñizmembuat kutipan3 bulan yang lalu
    ”, de Emiliano González; "Lucy y el monstruo”, de Ricardo Bernal; "Cordelias”, de Adela Fernández.
  • Itzel Casaña Floresmembuat kutipan7 bulan yang lalu
    Los gritos de los niños apenas me dejaban oírlo. Venían de lejos, pero eran tan fuertes que rompían la luz del día. Parecía que era la última vez que iban a llorar.
  • Itzel Casaña Floresmembuat kutipan7 bulan yang lalu
    —Este es el final del hombre —le dije con los ojos bajo su mano.

    —¡No lo veas!

    Me guardó contra su corazón. Yo lo oí sonar como rueda el trueno sobre las montañas. ¿Cuánto faltaría para que el tiempo se acabara y yo pudiera oírlo siempre? Mis lágrimas refrescaron su mano que ardía en el incendio de la ciudad. Los alaridos y las piedras nos cercaban, pero yo estaba a salvo bajo su pecho.

    —Duerme conmigo... —me dijo en voz muy baja.

    —¿Me viste anoche? —le pregunté.

    —Te vi...
  • Itzel Casaña Floresmembuat kutipan7 bulan yang lalu
    “En todas las ciudades hay relojes que marcan el tiempo, se debe estar gastando a pasitos. Cuando ya no quede sino una capa transparente, llegará él y las dos rayas dibujadas se volverán una sola y yo habitaré la alcoba más preciosa de su pecho.”
  • Itzel Casaña Floresmembuat kutipan7 bulan yang lalu
    En ese momento me acordé de que cuando un hombre y una mujer se aman y no tienen hijos están condenados a convertirse en uno solo.
  • Itzel Casaña Floresmembuat kutipan7 bulan yang lalu
    Cuando estábamos cenando me fijé en que Pablo no hablaba con palabras sino con letras. Y me puse a contarlas mientras le miraba la boca gruesa y el ojo muerto. De pronto se calló. Ya sabes que se le olvida todo. Se quedó con los brazos caídos. “Este marido nuevo no tiene memoria y no sabe más que las cosas de cada día.”
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