McCulloch y Pitts ya lo habían señalado. Apenas cuatro años después de su revolucionario primer artículo, publicaron otro argumentando que el funcionamiento del cerebro se parece más a la termodinámica que a la lógica.10 La lógica le cedió el paso a la estadística, la unidad a la colectividad y la pureza determinista al ruido de las probabilidades.
Dicho de otro modo, habían descrito lo que ahora se llama computación distribuida tolerante a fallos (véase capítulo IV). Entendieron este nuevo enfoque como “extensión” del anterior, no como contradicción, pero era más realista en el aspecto biológico.