Como muchas mujeres de su siglo, Alcott tuvo una familia aunque nunca se casara. «La libertad es mejor marido que el amor para muchas de nosotras», escribió, pero de hecho gozaba de muy poca libertad, porque no carecía de responsabilidades inmediatas y personales. Tuvo incluso una niña, de su hermana May, que murió por complicaciones en el parto, y le pidió a su querida hermana mayor, que tenía entonces cuarenta y ocho años, que criara a la pequeña Lu; y así lo hizo hasta su muerte, ocho años más tarde